BARCELONA, 30 AÑOS DE CORRUPCIÓN. Continuación 13

Google Play, la tienda de 'apps' de Android, posee un amplio abanico de aplicaciones, entre las que podemos encontrar absolutamente de todo, tanto bueno como malo. Los rumores dicen que están preparados para entrar en acción los trabajadores de La Canadiense en la ciudad y cortar la distribución, así como los que trabajan en la generación en los saltos de agua de Lérida. El coronel Madrid ocupó la sede de la empresa en el Paralelo, con el 4º de Zapadores y algunos marinos de los barcos fondeados en el puerto.

Un día más tarde, a las 18:15 horas, el gobernador telegrafía al ministro de gobernación: Tras conferenciar con elementos de La Canadiense, ésta insiste en inmediata movilización. A la una y media de la madrugada del 21 de febrero, el ministro responde que el Consejo de Ministros estudió el asunto y decidió no movilización militar sino incautación por el Estado de la compañía a las 15:00 horas.

A las 4 de la tarde del viernes 21 de febrero, el comité de huelga lanza su tercera gran ofensiva: entra en huelga la totalidad de los obreros de La Canadiense, 1 200, dejan el trabajo a los operarios de transformadores de La Canadiense en el Paralelo Se suspende la distribución del fluido eléctrico en Barcelona que llega de las centrales. Tranvías paralizados en las calles, unos 60, porque el resto, cerca de 700, tienen tiempo para irse a las cocheras; 70% de las fábricas en la provincia de Barcelona paralizadas.

En el despacho de Capitanía, desde las 5 de la tarde, además de Milans del Bosch estaban reunidos los representantes de la Lliga Regionalista (Cambó, Puig i Cadafalch), empresarios del Fomento Nacional del Trabajo y asesores militares. Sin embargo no se producen choques, solo el contratista de obras Joan Vila, de quien se dice que tenía nexos con La Canadiense, sufrió un atentado frente a su casa, en la calle Diputación y fue herido en un pie por un desconocido solitario. Suponiendo su papel en la huelga el gobierno dicta acta de procesamiento en rebeldía contra Pestaña el 22 de febrero.

En la ciudad hay fuertes rumores de que dos soldados se electrocutaron, el gobierno desmentirá más tarde la noticia, para finalmente en una nota que pasa por la censura, una semana más tarde, reconocer que sí lo fueron. En el colmo del cinismo el gerente de La Canadiense, Lawton, publicaba una carta en los periódicos de la ciudad donde aseguraba que no había recibido demanda concreta de los huelguistas. Se trata de reforzar el mando militar, Milans del Bosch en la región, Martínez Anido en Barcelona, dos de los duros en materia social.

El alcalde de Barcelona, Manuel Morales Pareja, crea un pequeño gabinete que intenta restablecer el fluido eléctrico de El Paralelo, mientras que el jefe de la Guardia Urbana recorría con varios de sus agentes recorrían las principales calles de la ciudad para convencer a los comerciantes de que no cerraran e iluminaran sus establecimientos. Ante la incautación, el comité de huelga da un paso adelante e invita a sumarse al movimiento a los trabajadores de las otras empresas generadoras.

Para el gobierno, el problema de poner en marcha la empresa es casi irresoluble: el general Joaquín Milans del Bosch, el capitán general, propone una y otra vez que se militarice la ciudad y se decrete el estado de guerra. Milans, nacido en Barcelona, veterano de guerras coloniales, y muy cercano a la oligarquía catalana es un hombre unido a un informe, en su pecho izquierdo lleva dos docenas de imponentes medallas; en la foto oficial levanta la mirada hacia el cielo y cultiva el estilo Alfonso XIII: pelo corto, bigotillo. Mientras tanto, en las reuniones con el gobierno participan las otras empresas eléctricas a las que todavía no se ha extendido el movimiento.

Los informes técnicos que dan los oficiales de zapadores y el cuerpo de ingenieros de la armada es que tomarían al menos cuatro días normalizar, incluso con la militarización de los obreros. Gracias a ello algunos diarios son distribuidos, pero cierta normalidad en el fluido eléctrico no se consiguió hasta la mañana siguiente, aunque por el momento con una potencia limitada de voltaje. A pesar de las presiones y la amenaza solo se reintegran al trabajo 24 empleados.

Ángel Pestaña cuenta: El Poder Ejecutivo radicaba en la asamblea de todos los sindicatos de Barcelona, que se reunía a pesar del estado de guerra y la cotidiana persecución, y cada día tomaba acuerdos para el siguiente, y cada día se ordenaba qué fracciones qué trabajos debían paralizarse al día siguiente”. José Viadiu da noticia de que se hacía en 20 30 imprentas clandestinas de Barcelona y da información sobre dos de ellas, una en la calle Poniente y otra en Tallers y una más en Tarragona.

El lunes 24 se acaba el plazo que La Canadiense dio para retornar al trabajo, advirtiendo que los que no lo hicieran serían despedidos permanentemente. Para el miércoles 26 de febrero el Sindicato de Luz, Agua y Gas de Barcelona decreta la huelga general en el sector. De nuevo está suspendido el fluido eléctrico en Barcelona, cortes en el suministro de agua. El ayuntamiento propone que el gobierno local acepte las tres condiciones del comité de huelga: restablecimiento de garantías, libertad para los detenidos y reconocimiento de los Sindicatos. La crisis gubernamental crece: el jefe de gobierno califica la situación en Barcelona como mala, malísima”.

Se suspenden las garantías constitucionales en Lérida en previsión de que se sumen los trabajadores de los saltos de agua. El primer ministro Romanones anuncia que dimitirá en cuanto se resuelva el conflicto de Barcelona y suspende las sesiones en las cortes. El viernes 28 de febrero llegan, procedentes de Zaragoza, 30 militares electricistas más para dar soporte a los soldados ya instalados en las centrales eléctricas. Mientras tanto, el Manifiesto de la Federación Local de Barcelona reitera las tres condiciones: apertura de los sindicatos clausurados.

La Canadiense ofrece readmitir a los huelguistas (de nuevo, tras haberlos despedido dos veces); tienen que presentarse antes del día 6, pero no reconoce al sindicato de empleados y no reinstala a los 8 despedidos. En una entrevista con el alcalde, el comité le pide que transmita los tres puntos y dan 48 horas al gobierno para que responda. En Madrid, el gobierno responde que el plazo es muy corto y la negociación no prospera.

Los abogados Guerra del Río y Companys negocian en la capital con el ministro de Gobernación y transmiten las tres condiciones. En Barcelona un esquirol que manejaba tranvía fue casi linchado por haber atropellado a un niño (de manera leve). Se extiende la huelga a los electricistas de los saltos de agua de las centrales eléctricas de Tordera, que envía fluido a Sabadell y Panadés y de Tremp, que envía a Igualada, donde la guardia civil tomó la planta.

Se produce una conferencia con el gobernador; en la que participan el Presidente del consejo, el ministro de Gobernación y el general Martínez Anido. El ministro informa de las gestiones de los abogados: José Puig D´Asprer, Ramón Aguiló, Rafael del Val, José del Río del Val, que piden que el gobierno explicite que no es patrón sustituto para que los sindicatos traten con la compañía, aunque reconocen que no representan a la organización, se ofrecen como mediadores. Patronal no quiere que gobierno ni compañía entren en tratos con los sindicatos”.

El ministro de Gobernación pregunta: ¿Cuáles son las condiciones de los sindicatos?” (Tras un mes parece no haberse enterado) ¿Qué reacción de las patronales?” Gobernador: Condiciones ya las conoce, confirmadas. Gobernador: Así es. La compañía se niega a tratar con el comité de huelga por no ser obreros de la compañía sino representantes de los sindicatos”. Gobernador: La huelga se extendió a Badalona y Villafranca y Sabadell, electricidad y fábricas de gas. El viernes 7 de marzo terminó el nuevo plazo patronal para volver a trabajar en La Canadiense. Ése será el prólogo para un cambio en la política respecto a la huelga catalana.